Dos psicoanalistas, cada uno por su lado, van andando por la calle, pensando en el inconsciente meditabundos, encerrados en sí mismos y, nunca mejor dicho, se acercan a "una esquina peligrosa" ¿Qué les ocurre entonces? Pues lo que Lukacs dice que le ocurre a un filósofo neopositivista lógico, cuando baja a la calle, una desgracia: Chocan entre si. (Por fortuna para ellos, porque al filósofo neopositivista le atropella un coche). Repuestos del susto, se saludan efusivamente, preguntan por sus familias, elaboraciones teóricas y alguno de sus pacientes. Se despiden efusivamente. Una vez se han separado, los dos, cada uno por su lado se pregunta, poniendo un dedo en la mejilla: "¿Qué me estaría diciendo fulanito?".
Cuando el lector de las tesis se pone un dedo en la mejilla para investigar lo que se dice sobre la Autodeterminación, después de leer varias veces un texto más enrevesado que la Crítica de la Razón Pura del señor, que no se ponía un dedo en la mejilla sino dos, Kant, acaba preguntándose lo que se preguntan los dos psicoanalistas una vez se han separado: "¿Qué me estarán diciendo?" El pobre lector, de verdad que no se aclara, y resulta que si la mayoría de las tesis son infumables, en este apartado la lectura y comprensión de lo que se dice es más difícil que la comprensión del inconsciente de cualquier mortal, exceptuando los japoneses que, como dijo el psiquiatra francés Jacques Lacan, no tienen inconsciente.
Dicho en otras palabras: que los autores de este texto esotérico-caótico no se aclaran, y es por esto que echan mano de conceptos, categorías y elucubraciones de hace dos siglos, cuando estábamos en el XIX, porque recordemos, desde el 1988 estamos en el XXI. Les resulta imposible plantearse hacer sociología empírica y observar algunas cositas, que pudieran ayudar a arrojar alguna luz sobre lo que ocurre en esta pequeña colonia de la Trilateral, y ver que conviene hacer. Sin anteojeras, sin prejuicios, sin modelos a priori, intentando adaptarse a la realidad y no que la realidad se adapte a nosotros.
Pero para quienes escribieron este apartado, auténtica metáfora de la incongruencia, en vez de atreverse a investigar con el riesgo de equivocarse, prefirieron equivocarse sin investigar, cosa que produce mucho confort espiritual, porque así, se pueden conservar las palabras fetichizadas, aunque ya no quieran decir nada. Porque, así, no se produce ningún enfrentamiento con ninguna autoridad. Porqué, así, no se ponen en peligro -argumento este muy manido- nuestras alianzas. Porque, así, nuestros enemigos políticos nos siguen viendo como lo que somos: una fuerza política "respetable" que, a lo más que llega, es al difuso concepto de "República Federal, siempre que se respete el derecho a la Autodeterminación".
Visto, pues, el auténtico dislate que este apartado representa, el IC exige su supresión inmediata, porque produce vergüenza ajena: Ajena, porque no lo escribió el IC, pero propia porque el IC está en el PCC, y cuando leyó estas cosas, perdón, incongruencias, alucinó por un tubo.
El problema es que a los escritores de este apartado les da miedo hablar en voz alta y clara de la relación entre Socialismo e Independencia, de que los estados nación se han acabado en aras a la versión capitalista de la nomenclatura que son los eurócratas, Maastrich y estas lindezas.
El problema es que los escritores no pueden pensar sin cliché, sin plantilla, sin prótesis provenientes del siglo XIX, los conceptos de la sociología y la filosofía políticas actuales porque es peligroso. Pero el problema no son los conceptos actuales, sino la realidad actual, esto es lo que no pueden pensar, y es por esto que salió el bodrio que ha salido.
El problema es que nuestros escritores, inconscientemente imbuidos de la ideología postmoderna de la "multiculturalidad-diversa-pero-menos,-instalada-en-un-ecopacifismo-internacionalista-pero-solidario-dentro-de-la-unicidad-fluida-de-las-culturas-locales,-sin-caer-en-xenofobias-excluyentes-cercanas-a-los-fundamentalismos-intemperantes..." olvidan lo esencial.
Lo esencial es lo que dijo uno de los mejores historiadores africanos contemporáneos, Joseph Ki-Zerbo, cuando afirmo que hay que escoger entre querer ser homo sapiens cocacolensis es decir, el esclavo de la Trilateral, de nuevo cuño, o homo sapiens biodiverso, es decir el que entiende que cada sociedad humana y cada lengua representan, con todas sus contradicciones, una concepción del ser humano y del mundo, que enriquece a la especie en su conjunto.
El esclavo de la Trilateral come hamburguesas, bebe cocacola, se informa con la CNN, acepta como bueno que ha de cuidar de sí mismo, porque el estado no es su papá, ve el mercado como la única verdad económica, trabaja 16 horas al día, explica todo lo humano por los genes, habla inglés, solo le interesa la economía, viste lo que Levi's o Mango le ordenan, viaja en avión, afirma categórico que los pueblos del tercer mundo son gandules y la culpa no la tuvo el colonialismo sino su cutrez genética, defiende la OTAN, ve a las mujeres como objeto y si es mujer, defiende valores y posiciones masculinas.
Cuando paga lo hace solo con tarjeta de crédito, de alto rango por supuesto, encuentra a Mas-Canosa un personaje interesante, no pierde tiempo leyendo novelas, sino que solo las compra y dice que es "apolítico". Este esclavo trilateral, vive feliz en un adosado de conurbación con pantalla para televisión vía satélite, oye a Julio Iglesias rodeado de seguratas, videovigilancia, perros asesinos, y paga gustoso las carísimas letras del coche de gama alta que dice tener. Cita a Popper o a Hayeck sin haberlos leído y proclama, untuoso, su talante liberal. Par hacer deporte seguro, hace musculación y fitness con máquinas en su casa, toma Prozac, y si puede cocaína.
Pero hay también otro esclavo de la Trilateral: el obrero de cualquier lugar del mundo, que acepta, porque no puede hacer mas, salarios de 500 pesetas hora como ocurre por ejemplo en Inglaterra, neocolonia reciente de la Trilateral; que vive en un barrio de cualquier conurbación lleno de mierda y cestos de basquet, contaminado con plomo y con ratas. Que come lo mismo que el otro pero en plan mas tirado, que compra cassettes de Julio Iglesias pirateadas, que no sabe como salir del paro sobretodo si es mujer o joven, y ya ni lo intenta; que mira Tele5 o Antena3 a falta de CNN, pero todo se andará. Que solo maneja un léxico de 300 palabras exagerando mucho. Que no espera estudiar ni ir al médico, ni tampoco cambiar este horizonte jamás. Que se embrutece viendo los culebrones de Galavisión, y vota Frente Nacional en Francia, mientras que en los USA se abstiene. Que se llena de alcohol o heroína o tranquilizantes. Pero por la misma regla de tres cambia el voto como la veleta.
En una palabra, los dos son las dos caras de lo mismo, es decir, los unos consumen demasiado y los otros no tienen qué comer: son los "gajes del mercado". Viven acompañados, pero están absolutamente solos.
El homo sapiens biodiverso sabe, que cada vez que pronuncia una palabra en una lengua minoritaria, como el catalán, que no sea del imperio trilateral, hace un acto de rebeldía, aunque le "llamen pasado de moda".
El homo sapiens biodiverso sabe de qué nación es, y de que nación se ha hecho ciudadano, porque no se es de donde se nace, sino de donde se desea ser, con sus ventajas e inconvenientes, aún que le llamen "nacionalista exacerbado". Vaya, que conoce cual es "su lugar en el mundo" por vocación y por elección. Es por esto que, desde este lugar, no se confunde y puede comprender y unirse crítica y solidariamente a otros homo sapiens biodiversos.
El homo sapiens biodiverso mira de poner en primer lugar al ser humano y no las cosas y es por esto que sabe que, estando físicamente solo en el orden de las cosas, se encuentra intensamente acompañado en el orden de las personas, porque "los rebeldes se buscan entre sí, se caminan unos hacia otros se encuentran y rompen juntos los cercos" como dijo el Subcomandante Marcos.
El homo sapiens biodiverso no teme estar en minoría -de hecho está siempre en minoría- aunque le llamen "fundamentalista", porque quienes pronuncian estas palabras, sí son fundamentalistas pero del capitalismo y del pensamiento único, por supuesto. El homo sapiens biodiverso sabe que esto de la "parte de verdad que cualquier idea tiene, porque todas las ideas son respetables", es un estupidez del postmodernismo rockero y cocacolero, que confunde las ideas con las personas. Por esto combate la mal llamada "tolerancia" como el peor cáncer destilado por el Pensamiento Único. Aunque los adoradores del capital le llamen "fascista, intolerante o dogmático" y sus curas y acólitos se santigüen a su paso.
El homo sapiens biodiverso se sabe sujeto portador de deseo, generador de necesidades y realizador práctico de éstas. En consecuencia, los apologetas del consumo o de su exceso no le entienden y le atacan insultándolo por ser "utópico" y "marginal". No entienden que las ideas pueden transformarse en la fuerza motriz de la sociedad.
El homo sapiens biodiverso, procura que cada uno de sus actos cotidianos contribuya a crear sociedad civil alternativa y contravalores. Por ejemplo: a la hora de pedir un taxi, no llama a alguna agrupación fascista de taxistas, porque la tiene más cerca, sino a Barnataxi, porque es el grupo de profesionales del transporte más progresista, más democrático y más comprometido en la defensa del transporte público. Que procura comprar el mayor número de productos posibles en tiendas de comercio solidario y que, al mismo tiempo, es absolutamente intransigente en exigir eficacia, rigor y calidad. Lo mismo hace cuando exige de una prestación, o de un servicio practicado por los que siente suyos, el máximo nivel en el trabajo. Vaya, que quiere evitar que se repita el "cutrerio" y la "pereza" que fueron uno de los elementos característicos del mal llamado "socialismo real".
El homo sapiens biodiverso se sabe clandestino, aunque supuestamente "hayan libertades democráticas" porque sabe que no son para él, son para son para los "cocacolensis". Y no solo esto, procura cubrirse el rostro, esconder sus símbolos, sus afectos e ideas. Porque no las puede mostrar. Hacen "mal efecto". Y, además, pese a no valer dinero, el sabe que son valiosísimas y no se pueden mercadear, mezclándolas con cualquier porquería electoralista.
Finalmente, el homo sapiens biodiverso sabe con Tomas More o Rosa Luxemburg que las ideas son frágiles y a menudo han de ser defendidas con la vida, idea esta, "absurda y retrógrada" para los cocacolensis que si algo no quieren ser es mártires, y paradójicamente cada día se inmolan en el altar del capital trilateral.
Conclusión:
En consecuencia, "no es catalá qui viu i treballa a Catalunya", sino quien ha hecho un acto, un gesto, al menos uno, para no ser "homo sapiens cocacolensis" y ser "homo sapiens biodiverso". Visto desde nuestra posición teórica, el Sr. Pujol, del que nadie podía dudar de su catalanidad, ha seguido y seguirá un proceso de desnacionalización y de progresiva sumisión a los intereses trilaterales. Podría ser que, este proceso desnacionalizador se fuera acentuando, en la medida en que la presión de las multinacionales fuera cada vez más fuerte. Uno podría desear que Jordi Pujol se conectara mucho más con su propia historia y pudiera volver a ser el patriota que fue, y por lo cual pagó cárcel. Pero, actualmente, sus actos le van situando cada vez más en la lógica trilateral y no en la lógica nacional.
No es de extrañar, pues, que el camino que sigue Pujol, sea cada vez más trilateral, más desnacionalizado, progresivamente homogeneizado y paleoliberal. Es por esto que, cuando sale en la CNN, habla inglés, cuando habla con Helmudt Kohl habla alemán i cuando habla con Chirac, lo hace en francés. El problema no es hablar idiomas, bien al contrario, cuantos más idiomas se hablan, mejor, cosa que los granespañolistas no han entendido nunca; el problema es el comportamiento real de sumisión, que implica hablar la lengua del otro porque se está sometido a los intereses del otro. Es por esto que Pujol está dejando de ser catalán, a partir de su elección de ser un lacayo del imperialismo trilateral.
La consecuencia lógica que se desprende de este ejemplo, es que el nacionalismo no es "burgués", sino que hay burgueses que son nacionalistas. Y en la lógica de sus opciones, optan no por la nación a la que dicen defender, sino por los intereses trilaterales.
Hace 41 años, Xabier de Landaburu, se quejaba amargamente de este comportamiento cuando decía:
"... pero debemos decir toda la verdad, muchos de estos patronos vascos que han sido, o son aún patriotas en lo profundo de su conciencia, han adquirido desde la Guerra Civil una segunda naturaleza con la que están en conflicto íntimo todos los días: abominan del régimen dictatorial franquista, porque la naturaleza del sistema les ha obligado a cálculos, esfuerzos, dispendios e inmoralidades, que no conjugan con las normas tradicionales vascas de la industria y del comercio, pero que están congraciadas con el propio Régimen que ha favorecido la audacia estraperlista, las habilidades del más astuto y que por ley penal, les evita las huelgas de los obreros ... Tienen pocas ganas de que desaparezca la cómoda dictadura para que venga a Euskadi un sistema vasco y democrático, que devuelva la normalidad comercial e industrial".
Si cambiamos Dictadura Franquista por Dictadura Trilateral, esta referencia historiográfica viene como anillo al dedo. En esta línea no estará de más recordar, como las quejas del que fuera Vicepresidente del Gobierno Vasco en el exilio, han aumentado su vigencia:
"El drama de estos burgueses patriotas, es que desean una Euskadi en libertad, pero sin huelgas, sin emociones, sin quebraderos de cabeza, con un orden social que recuerde la paz de los cementerios, y con tal de que sean el competidor o el trabajador quienes tengan que hacer el papel de difunto."
Conclusión finalísima: la burguesía no puede ser nacionalista, solo trilateral.
Como tampoco son catalanes estos señores de la CADECA, que viviendo y trabajando en Catalunya, niegan un hecho evidente: el desigual equilibrio de lenguas en Catalunya. Sí son catalanes, personas como Pierre Vilar que, ni habiendo nacido en Catalunya, ni habiéndose formado en ella, se han hecho catalanes y han ido más allá: han ayudado a forjar nuestra conciencia nacional. Como uno de los mejores escritores en lengua castellana de todos los tiempos, nacido en el Sur, y que vivió en Madrid y México, no es español, sino vasco: su nombre es José Bergamín. Pero, vamos a poner otro ejemplo más provocativo: entre los fusilados del 27 de Setiembre de 1975, se encontraba un trabajador, nacido en Extremadura, José Paredes Manot, alias Txiqui, que por propia elección había decidido que su lugar en el mundo era Euskadi y que el era vasco.
Sí son catalanes, esta gente de que de forma alegre, entusiasta y combativa decidieron no pagar el recibo del agua, y demuestran cómo de frágil es la conurbación de Catalunya, paralizándola cuando les viene en gana.
Es dudoso que sean catalanes los ejecutivos de Wolkswagen, Ford, Bayer, Sanyo, Mirsubishi, Nissan, Planeta Agostini, etc., etc., que están aquí para ver como "reduciendo los costos laborales, estructurales se facilita articular un mejor desarrollo de la productividad, para que sus productos sean más competitivos". Si no lo consiguen, informaran a sus patronos trilaterales, para que busquen "otro espacio geográfico, más acorde con las necesidades del ajuste productivo", y aquella fábrica volará de Catalunya para instalarse en cualquier otra parte.
Precisamente, mientras estamos escribiendo esto, los andaluces están poniéndose las "pilas", con unas dosis masivas de nacionalismo, que les ha inoculado la venida del comisario Fishler, que les ha venido a contar a ellos, a los andaluces nada menos, cómo han de trabajar el olivo "para adaptarse a la normativa comunitaria", cuando llevan miles de años haciéndolo y bien. Como les pasó a los gallegos con el fletán, o a los tarraconenses con el asunto de la avellana.
Si decir estas cosas es ser un nacionalista intolerante, bienvenido sea el adjetivo. Si defender un determinado marco de vida cotidiana, desarrollado por la lenta destilación secular de mezclas y más mezclas sociales, e impulsado por una máquina de fabricar catalanes que, históricamente, ha sido la emigración, es ser un nacionalista intolerante, el abajo firmante lo es.
De lo que se trata es de ir desenmascarando de forma implacable a todos aquellos quienes, bajo la supuesta defensa de la cultura, la lengua y la nación catalana, lo que hacen es usar esta supuesta defensa para acabar con ellas y acentuar el colonialismo trilateral entre nosotros hasta que seamos como el Zaire. Los revolucionarios zaireños lo ha entendido muy bien, Kabila decía hace unos días: No hemos de negociar con ningún gobierno, sino con las multinacionales de los diamantes, del cobalto y de las maderas. Venía a decir que, en vez de entendernos con el manijero de turno, nos entendemos directamente con los consejos de administración de las multinacionales, cosa que ya ha hecho.
9ª RAZÓN: LA MÚSICA DE JAZZ NO ES MÚSICA SI NO SE TOCA CON SWING.